Este astronauta japonés crece 9 cm en el espacio, pero esto le preocupa

Una estadía de seis meses en la Estación Espacial Internacional puede ser un dolor de espalda para los astronautas, literalmente.

Quizá lo mejor de ir al espacio es llegar a donde muy pocos humanos en la historia han llegado y poder ver la Tierra desde su órbita, mientras se disfruta de una placentera ingravidez. Pero hay un cambio físico que a muchos les atraería en Tierra: las personas en el espacio se vuelven más altas. Así lo registró el 8 de enero el astronauta japonés Norishige Kanai, quien con humor dijo en Twitter cómo ha 'crecido' en las semanas que lleva en la Estación Espacial Internacional.

"Buenos días, buenos días. Hoy tengo un anuncio serio. En realidad, tuve mediciones físicas desde que llegué al espacio, pero qué ¡qué alta fue la (medición de) altura, (un cambio) de 9 centímetros!", tuiteó.

Kanai dice que eso no le pasaba desde que era estudiante de secundaria. Y agrega: "Estoy un poco preocupado de si mi cuerpo cabrá en el asiento Soyuz al regreso".

Norishige Kanai, de la Agencia Espacial de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), junto con Scott Tingle de la NASA y Anton Shkaplerov de la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos), partieron el 17 de diciembre en la nave espacial Soyuz MS-07 desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajstán para una misión de cinco meses en la Estación Espacial Internacional.

Lo que le sucede a Kanai no es extraño. En 2016 se reportó cómo el astronauta Scott Kelly creció alrededor de 5 centímetros durante su estadía de casi un año en la Estación Espacial Internacional, y que luego recuperó su altura normal al volver a la Tierra. A Scott Kelly, cuya columna vertebral se alargó durante 340 días que estuvo en el espacio, le llevó menos de dos días encogerse.

Pero aunque muchos estarían felices de ser más altos, el cambio físico no es una bendición. Una estadía de seis meses en la Estación Espacial Internacional puede ser un dolor de espalda para los astronautas, literalmente. Si bien pueden ganar alrededor de 5 centímetros de altura temporalmente, ese efecto se acompaña de un debilitamiento de los músculos que sostienen la columna vertebral, según un estudio de 2016.

Los astronautas han estado reportando dolor de espalda desde finales de la década de 1980, cuando las misiones espaciales se hicieron más largas. Sus datos médicos de vuelo muestran que más de la mitad de los astronautas estadounidenses han reportado dolor de espalda, especialmente en la parte baja de sus espaldas. Hasta el 28% indicó que era un dolor moderado a severo, que a veces duraba el tiempo de su misión.

Las cosas no mejoran cuando regresan a la gravedad de la Tierra. En el primer año después de su misión, los astronautas tienen un riesgo 4.3 veces mayor de tener una hernia discal, según el estudio.

Con información de Expansión


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