Curas para enfermedades e inventos ecológicos: estos proyectos demuestran que la ciencia es cosa de niños

Cinco niños y jóvenes, participantes del Programa Adopta un Talento (PAUTA) fueron premiados por la UNAM por ser “los mejores comunicadores en la ciencia”, con proyectos ecológicos o que buscan curar enfermedades como el Parkinson y cáncer.

Xóchitl tiene ocho años; es originaria de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, un lugar donde, dijo, las temperaturas son bajas buena parte del año, y el bañarse con agua fría genera enfermedades respiratorias a sus habitantes.

Inspirada en la necesidad de tener agua caliente de manera económica, Xóchitl elaboró un calentador solar hecho con botellas de plástico, pintura negra y dos trozos de vidrio, todos ellos reciclados, para que las personas de su comunidad y del estado, donde más del 77% de las personas viven en condiciones de pobreza, puedan replicarlo.

Xóchitl es la primera niña en recibir el ‘Premio ICN a la mujer’ y una de las cinco niñas, niños y jóvenes de entre 8 y 17 años, que participan en el Programa Adopta un Talento (PAUTA),  premiados por el Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), por sus “excepcionales habilidades para comunicar la ciencia.

Al igual que Xóchitl Cruz, Raúl Segura, Iván Díaz, Miranda Ibarlucea, y Gael Osollo, fueron premiados por el Instituto como “los mejores comunicadores en la ciencia”, quienes además recibieron acompañamiento por parte de científicos de diversas instituciones, para experimentar y desarrollar habilidades en diversos espacios.

A continuación, te presentamos los proyectos con los que estos niños ganaron becas y el reconocimiento por parte de la UNAM:

 

Baño calientito

Luego de 4 años de investigar con PAUTA, Xóchitl elaboró un calentador solar que se hizo a partir de botes de plástico reciclados de un litro pintados de color negro.

“Los botes se coloraron sobre las puertas de vidrio de un enfriador descompuesto para poder encapsular el calor y así obtener agua caliente”, explicó la niña, ganadora del Premio ICN a la Mujer.

El ICN entregó el reconocimiento a Xóchitl “en reconocimiento a su interés por la ciencia y a su especial capacidad de comunicarla”.

La idea del premio es motivarla a continuar con su trayectoria para formarse como científica y “por su esfuerzo al imaginar un proyecto de ciencia a favor de su comunidad”, señaló el Instituto.

 

Telaraña antioxidante

Raúl Alejandro, un niño de 11 años originario de la Ciudad de México, diseñó la molécula de una sustancia con propiedades antioxidantes que pudiera atrapar radicales libres que dañan las células del cuerpo, provocando enfermedades como el cáncer.

Acompañado por el Maestro en Ciencia e Ingeniería de Materiales, Miguel Reina Tapia, Raúl Alejandro Segura elaboró el modelado molecular en una computadora, inspirado en las moléculas que ya existen en la naturaleza, y creó una “telaraña” que puede neutralizar el radical libre •OOH, que es tóxico.

 

Dispositivo de estimulación transcraneal

Entusiasmado con la idea de ayudar a un familiar que vive con Parkinson, Iván Jair diseñó un dispositivo no invasivo que ayude a tratar los temblores que provoca la enfermedad.

El joven de 17 años explicó que, actualmente, el tratamiento más común para el Parkinson es el de “Estimulación Cerebral Profunda (ECP)”, que es invasivo y provoca hemorragias. “De ahí la idea de crear un neuroestimulador que simule a la ECP, pero lo hagas de una manera no invasiva”.

Acompañado del investigador de doctorado Gabriel Ramírez García, Iván Díaz desarrolló el prototipo de un dispositivo de estimulación transcraneal: investigó sobre los síntomas y tratamientos de la enfermedad, lo que derivó en el diseño de un artefacto que pasó dos pruebas.

Sin embargo, explicó Iván, por el momento tendrá que abandonar el proyecto, pues no cuentan con recursos para realizarle modificaciones y más pruebas, por lo que ahora realizará un proyecto de diseño molecular, que podría aplicarse en el tratamiento de la esquizofrenia.

 

Guante contra temblores

Miranda Iberlucea, de 17 años, ideó otro dispositivo que ayuda en tratamientos de la enfermedad de Parkinson: un guante que contrarresta los movimientos provocados en las personas, a partir de vibraciones que retroalimentan el cerebro y logran que los impulsos nerviosos se detengan.

Acompañada por el Maestro en Ciencias Hernando Ortega Carrillo, Miranda creó una simulación de temblores que siguen la misma frecuencia que la promedio en un paciente de Parkinson, lo que confirmó la teoría de que los patrones complejos pueden detener ciertos movimientos por completo.

 

Agua libre de contaminantes

Gael Osollo realizó un filtro para purificar agua de lluvia, con materiales naturales de bajo costo: un purificador de café, gravilla de tezontle y carbón.

Este joven de 13 años, quien trabajó por cuenta propia, orientado y auxiliado únicamente por sus padres, generó filtros para quitar la acidez provocada por los contaminantes ambientales en el agua de lluvia, lo que contribuye a que esta agua pueda utilizarse para regar plantas y limpiar en casa.

 

Miles de niños con PAUTA

El Dr. Frank Hoelfich, exdirector del Instituto de Ciencias Nucleares y uno de los académicos que apoya a PAUTA, habló sobre la importancia de incentivar a “nuestros recursos naturales más importantes, las niñas y niños del país, cinco de los cuales están con nosotros, y de los cuales estoy muy orgulloso”.

De acuerdo con el académico, “miles de estos niños no tienen la oportunidad de participar en el esfuerzo científico o cultural de nuestro país”, por lo que es importante ofrecerles espacios en los que puedan desarrollar habilidades y fomentar el conocimiento.

Además de la Ciudad de México, actualmente PAUTA se encuentra trabajando también en Morelos, Michoacán y Chiapas, en donde casi 400 científicos, especialistas en diferentes áreas, acompañan a través de talleres a más de 10 mil niños y niñas, quienes han desarrollado alrededor de mil 300 proyectos con impacto social en sus comunidades.

La Doctora Gabriela de la Torre, directora de PAUTA, explicó que el programa no está diseñado exclusivamente para preparar a niños y jóvenes que tengan como meta convertirse en científicos.

Aunque un 60% de los alumnos de sus talleres, al llegar a la edad de elegir una carrera escogen alguna ciencia como licenciatura, dijo, “hay quienes encuentran en la ciencia algo que les gusta, aunque solo quieren un espacio lúdico para desarrollar estas actividades, y la idea es acompañar a todos estos niños en la evolución de sus habilidades”.

La directora de PAUTA destacó que la cercanía con la ciencia y el desarrollo de habilidades y valores científicos permiten una participación cívica activa, con la que se puede hacer frente a la magnitud de los problemas que las sociedades modernas enfrentan, como cambio climático, pérdida de biodiversidad, la contaminación, enfermedades entre otros.

Cada año PAUTA lanza las convocatorias a los niños y jóvenes interesados en formar parte de sus talleres, quienes como únicos requisitos deben ser estudiantes de primaria, secundaria o bachillerato y estar interesados en la ciencia.

Conoce más del trabajo de PAUTA y de los niños que desarrollan diferentes proyectos a través de este proyecto en su página web.

 

 

Con información de AnimalPolítico 

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