Los problemas que conlleva reconstruir una zona devastada por los temblores

La fragmentación social es uno de los problemas más grandes a la hora de ayudar

No se trata de llegar a una comunidad y decir: "ya llegué. Vengo a ayudar". No, así no funcionan muchas zonas que quedaron devastadas por los temblores del 7 y 19 de septiembre del 2017. Las personas y organizaciones tienen que pedir permiso a la misma población para evitar causar más daños o fragmentaciones sociales.

Hace un año, la noche del 7 de septiembre, miles de familias perdieron sus casas en los estados de Oaxaca y Chiapas principalmente. El avance en reconstrucción en diferentes zonas como el Istmo Ixtaltepec o San Dionisio del Mar, no ha sido satisfactorio. De hecho, y de acuerdo con Mariana Baños, directora de Fundación Origen, faltan más de dos años para que estos municipios regresen a la normalidad.

Desde hace más de 20 años, Baños se ha dedicado a ayudar, mediante Fundación Origen, a la atención para la mujer y su familia, con programas de desarrollo humano y económico para romper con el círculo de la violencia y disminuir la pobreza en nuestro país, según se lee en su página.

A raíz de los temblores, diversas empresas, civiles y la misma Baños, decidieron enfocar parte de la ayuda de la fundación al Istmo Ixtaltepec, Miltepec y San Dionisio del Mar, Oaxaca, pues según contó la directora, 70% de la gente perdió su casa.

Los enormes retos de la reconstrucción

A pesar de que la sociedad ayudó en un principio con víveres, dinero, fuerza, tiempo y transporte, entre otras cosas, conforme pasaron los meses y la "tranquilidad" y "normalidad" regresaron a las vidas de los mexicanos, la ayuda comenzó a escasear. Las grandes reservas con las que varias organizaciones contaban al principio se agotaron. De ahí la importancia de continuar ayudando.

Sin embargo, el único problema no es recaudar víveres, el apoyo económico también ha sido un reto para poder reconstruir las casas, reactivar la economía de las zonas afectadas y para ofrecer apoyo psicológico a los afectados.

El mayor reto, sin embargo, ha sido entrar a las comunidades a ayudar y que acepten dicha ayuda, así como evitar las envidias entre los habitantes.

"Cuando entras a una comunidad tienes que entrar de la mano de ella porque sino, no te aceptan", explicó Baños vía telefónica. "No llegas a imponer un programa, sino llegas a hablar con ellos. Si no hiciéramos esto, nos cerrarían las puertas", agregó la filántropa.

Lo que hace generalmente hace esta organización es acercarse a las mujeres y explicarles su visión. "Hay comunidades a las que es más difícil entrar. Por ejemplo, Guerrero es más complicado que el Estado de México. Tienes que planear y organizar muy bien", explicó Baños.

Una vez integrada en la sociedad, la fundación debe analizar los daños, determinar qué familias son las que necesitan más ayuda y con base en esto, hablar con la gente y explicarles porque se les ayudará antes que otros.

Para tener una idea general, para la construcción de una casa de aproximadamente 40 a 50 metros cuadrados, se requieren entre 120 mil y 180 mil pesos, costo que varía dependiendo de los materiales, y tres meses, en promedio, de la construcción.

"Hay problemas porque cuando se elige a las familias a las que se les va a ayudar, tenemos que hablar con la comunidad para que no se fragmente. Hay que trabajar en el tejido social porque luego hay resentimientos, enojo social y diferencias", señaló Baños. "La emergencia no ha terminado", recalca.

La construcción de la vivienda es solamente una pequeña parte de un engrane mucho mayor. Además de la casa, hay que equiparla con camas, refrigerador, sillas, cubiertos, comida y hornos, entre otras cosas.

Además de las cosas físicas, Origen también apoya en la activación de la economía de las comunidades. En Oaxaca, por ejemplo, con la compra de hornos que sirven para hacer los totopos que las mujeres venden.

Como bien señaló Baños, para que un solo -repetimos: un solo- municipio logre la completa atención y reconstrucción, tendrán que pasar dos años, pues no hay fondos.

"Tenemos que seguir recaudando, ayudar, cooperar. Tenemos que seguir apoyando. La emergencia no se ha acabado. Hay zonas que todavía no están ni al 20% de la reconstrucción", señaló Baños. "El México que demostramos que somos durante esos días de emergencias, tenemos que demostrárselos ante los municipios y familias que viven en pobreza extrema".


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