Manos extranjeras reconstruyen escuela dañada en Jojutla; gobierno tiene obras pendientes

A pesar de las labores solidarias emprendidas por más de 278 voluntarios de 34 nacionalidades, quedan pendientes techumbre y barda por parte del gobierno de Morelos

El sismo de 7.1 provocó el derrumbe de casas y escuelas, como la primaria Narciso Mendoza a la que asistían 150 niños en la comunidad de Jicarero en Jojutla, Morelos. Un año después, las manos de más de 278 voluntarios de varios países ayudaron a su reconstrucción, ahora solo falta que el gobierno estatal termine las obras pendientes.

El próximo 18 de octubre será la entrega de la escuela. Los niños podrán continuar sus estudios pero queda pendiente la techumbre y la barda perimetral en manos del Gobierno de Morelos. “Confío en que las autoridades den respuesta a nuestra escuela”,  dijo el profesor y director de la escuela Raymundo Ojeda.

En febrero de 2018, la fundación Happy Hearts México -con sede en Estados Unidos conocida como All Hands and Hearts- llegó a la comunidad de Jicarero en Jojutla, Morelos con la intención de ayudar en la reconstrucción de dos escuelas que sufrieron daños tras el sismo del pasado 19 de septiembre de 2017.

En total, 278 voluntarios provenientes de 34 nacionalidades -como Italia, Alemania, Estados Unidos, Australia, Israel, Francia, Holanda, Canadá, Inglaterra, España, entre otras-, así como la aportación de donadores que dio un total de 7.5 millones de dólares, es que inició la reconstrucción de la Escuela Primaria Narciso Mendoza.

Hombres y mujeres cargaban una carretilla, transportaron material, revisaron instalaciones, pintaron paredes, aplanaron tierra o supervisaron las instalación eléctrica de la escuela.

El alcance del proyecto dirigido por la fundación Happy Hearts México contempló la reconstrucción de seis aulas didácticas que albergarán de 28 a 30 niños de entre 6 y 13 años de edad, además contarán con un aula de cómputo, un aula de usos múltiples, baños, cooperativa escolar, obra exterior, equipo y mobiliario.

“Tenemos sentimientos encontrados porque por un lado estamos contentos de recibir nueva escuela, pero por otro, hay todavía pendientes algunos asuntos como la techumbre y la barda perimetral que tenemos que resolver todavía”, declaró Raymundo Ojeda.

En el momento del sismo “no lloré, lo único que hice fue sacar a los niños porque se tronó el techo, los tuve que sacar y me sentí mucho más fuerte”, recordó Yareli Oyuki Sandoval López, maestra de quinto grado en la Escuela Primaria Narciso Mendoza, de la colonia Jicarero, en Jojutla, Morelos.  De acuerdo con el gobierno del estado ocho fueron las escuelas que resultaron con graves afectaciones tras el sismo: Benito Juárez, Melchor Ocampo, 10 de Abril, Narciso Mendoza, Tierra y Libertad, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Emiliano Zapata.

Reconstruyen el corazón de una escuela

Kenna, Enzzo, Sara, Bill, Justin, Ian y más, son algunos de los nombres de los voluntarios que se encuentran en este campamento comprometidos con la reconstrucción de la Escuela Primaria Narciso Mendoza.

“En esta escuela hemos estado trabajando desde febrero. Estamos haciendo un modelo muy distinto al anterior. Mucha gente ayuda, no con dinero sino con energía. Tenemos dos escuelas en el municipio que son reconstruidas en su totalidad por mano de obra de voluntarios y pobladores de el Jicarero”, dijo para Animal Político, Nicolette Koeman, directora ejecutiva de Happy Hearts México.

Aquí, los voluntarios viven en un campamento muy cerca de la escuela. Algunos se quedan durante una semana o se enamoran del proyecto y permanecen trabajando por algunos meses. Además, se ha instalado una cocina y comedor para alimentarlos.

Kenna, es una de las pocas voluntarias mexicanas que se encuentra trabajando en la reconstrucción de la escuela. Ella es originaria de Chiapas.

Formar parte de este equipo de voluntarios “es muy padre pero también muy triste que la mayoría de los voluntarios sean extranjeros y los mexicanos somos los que nos estamos preocupando menos por una labor voluntaria en México”, dijo en entrevista para Animal Político.

La voluntaria recordó que después del sismo, cuando empiezan a levantar los escombros había mucha gente ayudando. “Vino mucha gente de México, el problema es que se pasa la emoción y ya que se le pasó esa emoción, la gente se va”. En este campamento, al menos, hay tres voluntarios mexicanos distribuidos en diferentes áreas.

Enzzo, un joven proveniente del sur de Nápoles, en Italia, estudió relaciones internacionales en su país y comenzó con las labores altruistas desde que era muy joven junto con un amigo de infancia. Al terminar este proyecto, planea continuar sus estudios enfocado en la gestión de empresas humanitarias. 

Enzzo señaló que es difícil “no tener siempre en el pensamiento que lo que estoy haciendo es para los niños o para un objetivo en particular, somos una familia. Estamos unidos, no se sabe por qué, no sé cuándo regresamos a casa pero aquí es una batalla. Estamos juntos contra la escuela”, dijo emocionado.


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